La circonita, la gran alternativa en joyería Se ha popularizado por ser una sustituta visual del diamante, pero la zirconia también destaca por sí misma. Llegó al mundo de la moda alrededor de 1978 y lo hizo para quedarse. A día de hoy no ha habido otra joya sintética que haya impactado tanto como la zirconia cúbica, también conocida como circonita o zirconita. La zirconia es una piedra sintética que se produce únicamente en laboratorios especializados en el tratamiento de óxido de zirconio, cuya sustancia sintética y cristalina surge al derretir zirconio en polvo y óxido de zirconio en polvo a 4.982 F. Se caracteriza por su brillo y la claridad de su cristal, lo que hacen de ella una gran alternativa a los diamantes. Si eres amante de esta piedra preciosa, pero no puedes darte el lujo, la zirconita es tu mejor opción. A menudo surgen dudas sobre si lo que adquirimos es o no lo que se nos promete. Incluso a un profesional le puede resultar complicado diferenciar un diamante de una circonita pero, a pesar de sus similitudes a simple vista, lo cierto es que no podrían ser más distintos el uno del otro. Y no solo por la evidente diferencia de precio. Las diferencias empiezan ya en su composición: el diamante es un mineral que está formado por carbono y tiene su origen en el manto terrestre, sedimentos o fenómenos volcánicos. Mientras, la circonita, puede ser una piedra fina -cuando tiene su origen en el óxido de circonio- pero en su mayoría son 100% sintéticas y fabricadas en laboratorios para su uso en joyería. Por eso, será más fácil conseguir un reemplazo para una circonita en caso de que se extravíe o se estropee. Los diamantes son más duraderos que la zirconia en términos de dureza. En la escala de Mohs, el diamante tiene una calificación de 10, mientras que la zirconia tiene una calificación de 8. Esto significa que los diamantes son más resistentes y se pueden usar con regularidad sin temor a dañarse, astillarse o rayarse, es más, un diamante únicamente puede ser rayado por otro diamante. En resumen, esta piedra ofrece durabilidad a largo plazo con poco mantenimiento, pero en cambio la circonita necesita más cuidados y se tiene que abrillantar con más frecuencia para mantener su brillo. A pesar de la dureza del diamante, es más quebradizo que la circonita y no menos denso. Con ambas piedras en la mano podremos apreciar como el peso de la zirconia es mayor. Dos veces más que el de un diamante de igual tamaño.  Otra de sus principales diferencias, y que nos puede ayudar a distinguirlos a simple vista, es la forma en que la luz incide en ellos. La zirconia tiene un brillo más colorido, mientras que el del diamante tiende al blanco. La mejor manera de distinguirlos es mirarlos bajo la luz natural. Lo ideal sería que un joyero le hiciera a la piedra que posees las pruebas pertinentes para saber si es o no un diamante auténtico, pero si no puedes esperar te dejamos dos experimentos que puedes hacer en casa para tratar de averiguarlo. Trucos caseros Coge una hoja de papel en blanco y haz un punto en ella con un lápiz negro. Pon la piedra bien centrada encima del punto y mira a través de ella. Si te cuesta verlo o su reflejo está distorsionado, es un diamante. En caso de que lo veas claramente, tendrás ante ti una circonita. Introduce la piedra en un vaso de agua. Si brilla a través del agua, está claro: es un diamante. Por el contrario, si se vuelve casi transparente, es una circonita.
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